La intervención de renovación y rehabilitación, se ha realizado en el conjunto del primer colegio de los Jesuitas del siglo XVII, compuesto por diversos edificios con una superficie de aproximadamente 8.000 m², situado en el casco histórico de la ciudad. La intervención ha recuperado la crujía longitudinal continua del edificio del siglo XVII con el gran claustro como centro del espacio expositivo. Con el fin de conseguir la máxima flexibilidad funcional, los cuatro volúmenes diferenciados están conectados con elementos que favorecen la interrelación interna.

La madera (tronco ingrávido, celosías de la cubrición del edifico Misericordia, carpinterías exteriores e interiores), la piedra (restauración de la sillería de los muros exteriores y Claustro, y pavimento de arenisca generalizado en la obra) y el hierro (elementos estructurales y de ornamentación en general, así como material de los túneles que separan las áreas de sectorización de incendios) son los tres principales materiales empleados en la intervención realizada.

Destaca la incorporación de una gran estructura de madera y la reconfiguración de las cubiertas mediante cerchas. Bajo el concepto «Aretz Bizia» (Árbol Vivo), la madera se ha convertido en el hilo conductor de la reestructuración, funcionando como un puente entre la tradición constructiva vasca, presente en caseríos y embarcaciones, y la arquitectura contemporánea de vanguardia.

Uno de los grandes retos fue la instalación del «tronco ingrávido», corazón del Museo y alma del euskera, una estructura de madera que conecta las plantas del museo. Para lograrlo, se utilizaron paneles de madera contralaminada (CLT) que aportan ligereza, sostenibilidad y gran precisión técnica (+info Madergia).

Además, la intervención recupera la esencia de las cubiertas tradicionales mediante la instalación de grandes cerchas de madera. Estas piezas no solo cumplen una función estructural crítica, sino que rememoran la maestría de la carpintería de ribera y la robustez de los antiguos hogares vascos, dotando al espacio de una calidez y una acústica excepcionales.

Desde el punto de vista arquitectónico, se han aplicado técnicas constructivas tradicionales reinterpretadas desde una perspectiva contemporánea. La rehabilitación ha preservado la identidad de las distintas edificaciones que conforman el conjunto, respetando su evolución histórica, al tiempo que ha incorporado elementos de integración destinados a mejorar la flexibilidad de uso y optimizar la organización funcional del museo. Uno de los principales retos de la intervención ha consistido en recuperar la unidad del conjunto, profundamente transformado por las sucesivas actuaciones acumuladas a lo largo de los siglos.

 

UTE: Campezo-Teusa · Urbelain ·  Viuda de Sainz

Arquitectos: Vaillo + Architects. Arquitectos.- Antonio Vaillo.
Equipo de proyecto:

Director de Proyecto.- Javier Oyanarte Gallego.
Arquitecto Técnico.- Javier Urdaci Uceda.

Colaboradores

Ingeniero de estructura.- Raúl Escrivá Peyró.
Colaboradores fase proyecto.- Borja Lorenzana – Miguel Perez.
Ingeniería de instalaciones.- JG Ingenieros – Arrese Igor Ingeniería SL.